El idioma de los placeres|Relato (ESP/ENG)

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¡Hola, comunidad de Literatos!

Paso por aquí vía #ecency para compartirles un relato erótico recién escrito.

Se aceptan sugerencias y recomendaciones.

Mi intención es que, más allá de las palabras, logren sentir la atmósfera y la tensión de la escena.

Ojalá esta historia encuentren eco en su imaginación y disfruten el viaje sensorial que les propongo.

¡Me encantará leer sus impresiones en los comentarios!


Fuente -Steve Johnson


Alicia juntó las piernas y se sentó a la usanza de las princesas del siglo XIX, con la espalda recta como un junco y las manos anudadas sobre el regazo de su vestido de algodón. Pero la elegancia del gesto era una farsa, una delicada pose de protocolo que ocultaba el torbellino que sentía bajo la tela. Porque allí, justo en el pliegue íntimo que el rígido asiento de la butaca acariciaba con insistencia, ardía un fuego lento, húmedo. Invicto.

Había sido un movimiento casual, al acomodarse. Un desliz, un ajuste. Y la presión, sutil y exacta, había encontrado de inmediato el epicentro de su nerviosismo. Alicia contuvo el aliento, mirando fijamente el vacío de la sala iluminada por la lámpara. Nadie lo notaría. Podía ser una dama abstraída en sus pensamientos, no una mujer cuyo cuerpo se convertía, lentamente, en un instrumento de pura sensación.

Mantuvo la postura impecable mientras, por dentro, cada célula se orientaba hacia ese punto de contacto. La tela áspera del vestido, su enemiga habitual, se transformó en un aliado maravilloso. Cada mínimo movimiento, cada imperceptible balanceo de sus caderas para aliviar una supuesta incomodidad, era en realidad una caricia. La presión se volvió un latido, un pulso sordo que parecía hablar el mismo idioma que la sangre que le golpeaba en las sienes.

Con las yemas de los dedos, aún entrelazadas sobre su falda, dibujó pequeños círculos en sus palmas. Imaginó que no eran sus dedos, sino los de él. Los de la mirada que la había encendido horas antes en el jardín, intensa, prometedora. Aquella mirada que ahora recreaba en la penumbra, convirtiendo la presión anónima de la madera en la presión deliberada de una mano. Una mano grande, cálida, que sabía exactamente dónde y cómo presionar.

Un estremecimiento leve, como un escalofrío de verano, le recorrió la columna. Alicia lo sofocó apretando los músculos del estómago, pero el movimiento solo trasladó más peso, más fricción, a su entrepierna. Un hilo de calor, dulce y agudo, comenzó a extenderse desde su núcleo hacia el vientre. Era como beber un licor espeso y ardiente, muy despacio. Cada sorbo era un micro-impulso de sus caderas, un deseo infinitesimal de buscar más, de profundizar en esa caricia involuntaria que la estaba volviendo loca.

Su respiración, adquirió un ritmo diferente, más profundo y lento. Con cada inhalación, su pecho se elevaba y su espalda se arqueaba levemente, casi sin querer, alejándose del respaldo para hundirse un milímetro más en el asiento. El algodón de sus bragas estaba irremediablemente húmedo, y la sensación de frescor inicial se había trocado en un calor líquido y vergonzoso. Delicioso.

Cerró los ojos por un instante, demasiado largo. El mundo a su alrededor se desvaneció. Solo existía ese círculo de fuego perfecto, esa deliciosa tortura estática. La elegancia de su postura era ahora la carcasa de un pecado secreto, un acto de autoconsumo lento y ardiente. Sabía que si alguien entrara, solo vería a una dama recatada en su sillón. No verían el temblor contenido en sus muslos, la marea creciente en su bajo vientre, la historia de silenciosa voluptuosidad que se escribía bajo los pliegues inocentes del vestido.

Alicia apretó las piernas con más fuerza, ya no quería sofocar el fuego, sino avivarlo. Y en la oscuridad bajo sus párpados, la presión anónima de la madera adquirió por fin un nombre, una boca, una promessa susurrada entre las sombras del jardín. Y esperó, inmóvil como una estatua y viva como una llama, a que la ola solitaria rompiera en silencio, ahogada en la seda de su propia piel.

CREDITOS

© Contenido Original en español traducción al inglés en Google Translation

Imágenes referenciadas

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Hello, Literatos community!

I'm stopping by via #ecency to share a newly written erotic story.

Suggestions and recommendations are welcome.

Suggestions and recommendations are welcome.

My intention is that, beyond the words, you feel the atmosphere and tension of the scene.

I hope this story resonates with your imagination and that you enjoy the sensory journey I propose.

I'd love to read your impressions in the comments!


Source - Steve Johnson


The Language of Pleasures | Short Story (ESP/ENG)

Alicia drew her legs together and sat down in the manner of 19th-century princesses, her back straight as a reed and her hands clasped in the fold of her cotton dress. But the elegance of the gesture was a charade, a delicate pose of protocol that concealed the turmoil she felt beneath the fabric. For there, right in the intimate fold that the rigid seat of the armchair caressed insistently, a slow, moist fire burned. Undefeated.

It had been a casual movement, as she settled in. A slight shift, an adjustment. And the pressure, subtle and precise, had immediately found the epicenter of her nervousness. Alicia held her breath, staring into the empty room illuminated by the lamp. No one would notice. She could be a lady lost in thought, not a woman whose body was slowly becoming an instrument of pure sensation.

She maintained her impeccable posture while, inside, every cell focused on that point of contact. The rough fabric of the dress, her usual enemy, transformed into a wonderful ally. Every tiny movement, every imperceptible sway of her hips to alleviate a supposed discomfort, was in reality a caress. The pressure became a heartbeat, a muffled pulse that seemed to speak the same language as the blood pounding in her temples.

With her fingertips, still intertwined over her skirt, she drew small circles on her palms. She imagined they weren't her fingers, but his. The gaze that had ignited her hours earlier in the garden, intense, promising. That gaze she now recreated in the dim light, transforming the anonymous pressure of the wood into the deliberate pressure of a hand. A large, warm hand that knew exactly where and how to press.

A slight shiver, like a summer chill, ran down her spine. Alicia stifled it by clenching her stomach muscles, but the movement only transferred more weight, more friction, to her groin. A thread of heat, sweet and sharp, began to spread from her core to her belly. It was like sipping a thick, fiery liquor, very slowly. Each sip was a micro-impulse from her hips, an infinitesimal desire to seek more, to delve deeper into that involuntary caress that was driving her wild.

Her breathing acquired a different rhythm, deeper and slower. With each breath, her chest rose and her back arched slightly, almost involuntarily, pulling away from the seat back and sinking a millimeter deeper into the cushion. The cotton of her panties was hopelessly damp, and the initial coolness had transformed into a liquid, shameful heat. Delicious.

She closed her eyes for a moment, too long. The world around her vanished. Only that perfect circle of fire existed, that delicious, static torture. The elegance of her posture was now the shell of a secret sin, an act of slow, burning self-consumption. She knew that if someone entered, they would only see a demure lady in her armchair. They wouldn't see the contained trembling in her thighs, the rising tide in her lower belly, the story of silent voluptuousness unfolding beneath the innocent folds of her dress.

Alicia squeezed her legs together tighter; she no longer wanted to smother the fire, but to fan the flames. And in the darkness beneath her eyelids, the anonymous pressure of the wood finally acquired a name, a mouth, a promise whispered among the shadows of the garden. And she waited, motionless as a statue and alive as a flame, for the solitary wave to break silently, drowned in the silk of her own skin.

CREDITS

© Original Content in Spanish, English translation by Google Translation

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