Hay silencios que pesan, y para un corredor, el silencio de los tenis guardados durante varios días es el más ruidoso de todos. Tras una semana complicada en la que los compromisos impidió sumar kilómetros, anoche finalmente llegó el momento de la redención. No eran unos kilómetros cualquiera; eran 14 kilómetros de pura convicción bajo la complicidad de la noche. A solo una semana del Maratón CAF, la ansiedad suele jugar carreras propias en la mente. Por eso, este entrenamiento no fue solo un trabajo físico, sino un bálsamo necesario para los nervios. Sentir el ritmo cardíaco estabilizarse y las piernas respondiendo con fuerza fue la confirmación de que el trabajo previo sigue ahí, intacto. Los 14 km fluyeron como un recordatorio de que la constancia no se pierde por unos días de pausa, sino que se fortalece en el deseo de volver. Ahora, con la meta de Caracas a la vuelta de la esquina, este rodaje sirve para cerrar la preparación con confianza. No hay espacio para las dudas, solo para la estrategia y el disfrute. El trabajo duro ya está hecho; lo de anoche fue el último gran suspiro antes de la gloria. ¡Estamos listos para los 42k!
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