Amar no siempre significa quedarse.
A veces, amar es entender cuándo soltar, cuándo dejar ir sin rencor.
Soltar, no es perder.
Es respetar procesos, aceptar cambios y reconocer que no todo lo que amamos está destinado a quedarse para siempre.
Aprender a soltar también es amor propio.
Es elegir la paz, incluso cuando duele, y confiar en que lo que se va, abre espacio para algo mejor.
Si hoy estás pasando por ese momento difícil, recuerda: Soltar también es un acto de amor.